Emociones y salud

Después de un post que hice hace poco sobre lo poco actual que me parecía el vocablo “somatizar”, originado en corrientes de la psicología que ven al cuerpo y a la mente como dos cosas separadas, poniendo a la mente en el cerebro y al cuerpo en todo el resto, recibí un montón de mensajes que me dejaron bastante preocupado y con ganas de hablar un poco de este tema.

Nuestro sistema nervioso es una red compleja que llega a cada rincón de nuestro cuerpo, y cuando digo esto me refiero que no hay centímetro cuadrado de lo que somos que no esté alcanzado por nuestra compleja red neural. Este sistema es el que se encarga de dar retroalimentación a los procesos que suceden en el cerebro, interactuando con cada músculo, órgano y glándula de nuestra anatomía. Esta red es tan compleja que es imposible separarla del cuerpo en si mismo. No existe posibilidad de decir que la mente termina en el cerebro cuando todo lo que la mente conoce es a través de los sentidos, que están… en el cuerpo.

El cerebro es tan raro, que a personas amputadas que no tienen un brazo o una pierna, les cuesta aceptar la realidad de la pérdida parte de su cuerpo, porque el cerebro sigue enviando en muchos casos la señal de que está ahí aunque los ojos no puedan verlo. Yo mismo he vivido la sensación extraña de poner una mano en el suelo y sentir que era mi codo lo que estaba apoyando en mi mat de yoga, o mirarme en el espejo y no saber qué era la derecha y cual la izquierda, o parar un mareo moviendo un hombro. Claramente hay algo en el cableado de mi cabeza que nunca será lo mismo después de la cirugía, pero reconozco que ha hecho de mi vida algo exento de aburrimiento, donde ya no necesito subirme a una montaña rusa para sentir que estoy patas para arriba. Todo esto puede suceder en la mente, pero sin lugar a dudas es en el cuerpo donde lo siento.

Del mismo modo, cada vez que tenés una crisis de ansiedad y te empieza a latir el corazón más rápido, tu tripa se hace un nudo y corres al baño más cercano, también demuestra que lo que comienza en un pensamiento termina yendo directamente al resto de tu anatomía como en cascada.

¿Todas las enfermedades están causadas por una emoción no resuelta?

No. Yo creía que sí, porque me permitía de algún modo tener control total sobre mi vida, mi salud y podía ayudar a otros a comprender sus procesos y a remitir sus síntomas. Esto que suena como omnipotente, a mi me hizo sentir que “entendía” finalmente la naturaleza humana y que cuidando lo que pensaba, comiendo como corresponde y haciendo ejercicio entonces mi salud sería de hierro, no? No, claro que no fue verdad. Fran Lebowitz dice “los malos hábitos te matarán, pero los buenos hábitos no te salvarán” y aunque es una frase un poco cínica, está llena de verdad.

Yo estudié durante muchos años la naturaleza de las enfermedades y el vínculo estrecho que existe entre la biografía y la biología, cómo los hábitos, comportamientos, emociones e historia personal pueden modificar la salud de las personas. Me acerqué mucho a la Descodificación Biológica, y cuando estuvimos cara a cara di dos pasos para atrás y tomé otro rumbo: la PNEI, psiconeuroendocrinoinmunología. Esta palabra que parece sacada de “Mary Poppins” es la combinación de Psicología, Neurología (por ende también Neuropsicología), Endocrinología e Inmunología. Es una ciencia dura, un poco interminable, y que tiene mucho de química orgánica. No se parece en nada a lo que enseñan en estas escuelas que te enseñan a tratar enfermedades terminales con actos de psicomagia.

¿Qué es entonces lo que causa las enfermedades?

Para resumirlo amigablemente y a la vez con cierto rigor científico, puede decirse que las enfermedades son en general multicausales y para que un des balance llegue a desestabilizar el sistema complejo que somos, factores tan diversos como: la genética, la epigenética (activación o no de nuestros genes), lo medioambiental (desde los hábitos y alimentación hasta los patógenos) y lo emocional (a través de lo que la PNEI estudia) intervienen entre si regulándose para garantizar nuestra subsistencia o desaparición.

Podría decirse que es necesario que más de un factor esté fuera de equilibrio para que la enfermedad esté presente. Hay personas que frente al mismo patógeno no enferman igual (algunos lo rechazan fácilmente y otros lo padecen con mayor intensidad). Hay personas que pueden comer pan toda su vida y otras que tienen que huirle porque altera su funcionamiento intestinal o engordan de mirarlo. Claramente, no es igual para todos. Y a algunos lo que sentimos nos afecta más que a otros y en diferentes lugares.

¿Pero entonces no hay relación entre las emociones y la salud?

Sí, claro que la hay, lo que ocurre es que no es tan lineal como “si tenés asma es porque sentiste tu territorio invadido”. Sería hermoso y muy económico tener la llave para todas las dolencias del cuerpo humano en un diccionario que nos permita encontrar la causa emocional, trabajar de algún modo la emoción y luego entonces ver desaparecer el síntoma.

Las emociones generan una activación de nuestro sistema nervioso y endocrino, y esas hormonas y neurotransmisores afectan nuestros órganos. Si estamos constantemente sintiendo algo en particular, fijados en una gran respuesta física, el cuerpo se desgasta, se desequilibra y termina hablando a través del síntoma. Y probablemente sea en una parte vinculada con esa emoción re-sentida.

¿Existe relación entre el lugar donde el síntoma se presenta y nuestras emociones?

La PNEI, que es medicina, dice que en la gran mayoría de los casos sí la hay, aunque deja la puerta abierta para una interpretación alejada de lo emocional.

En este sentido, los Chakras no han sido otra cosa que la expresión empírica de las diferentes zonas del cuerpo donde los nervios interactúan con las glándulas. No existía entonces forma de conocer las estructuras internas del cuerpo y se atribuía a lo “energético” lo que no podía comprenderse desde la química. Tanto Nana Schnake como Anodea Judith, una desde la Gestalt y la otra desde el Yoga, e inclusive Rishi Vivekananda, han mostrado como el cuerpo y la mente generan un mapa donde es posible vincular algunas emociones con la forma en la que el cuerpo responde.

¿Entonces la Descodificación Biológica no tiene razón?

Esta disciplina y otras semejantes, son sistemas diagnósticos que toman el síntoma, lo hacen pasar por un diccionario que fue creado en una impresionantemente corta cantidad de tiempo y con muy poco apoyo de revisión de pares o aceptación de la crítica externa y… “aparece” la causa inequívoca del desequilibrio biológico ¿Es acertada la causa? Es difícil de elaborar cuando muchas de las afirmaciones que se hacen al respecto no pueden verificarse: la historia de nuestros abuelos, lo que sintieron nuestros padres durante nuestra gestación, o emociones que hayamos sentido por ejemplo de niños.

Es claro que el concepto de “bio shock”, donde algo que nos sucede es tan fuerte que genera una respuesta orgánica extrema, que termina enfermándonos, es algo que hemos comprobado con nuestra propia experiencia: nuestro sistema inmune tiene una profunda conexión con lo emocional.

El concepto de base es sólido, la aplicación ya es pseudocientífica porque no es verificable, no es reproducible, no fue estudiada en una cantidad de casos que permita extrapolarlo a la población general.

¿Vos no enseñas algo semejante cuando hablas de la Psicología de los Chakras?

Sí, y quizá por ello mucha gente confunde lo que yo sostengo con la Descodificación Biológica. Desde la perspectiva del Yoga, el cuerpo enferma porque el espíritu enfermó primero. En este sistema, los “Koshas” o envolturas del ser, van desde lo espiritual hasta lo material, y la enfermedad puede empezar en una herida espiritual. A pesar de que eso es lo que se enseña en el terreno del Yoga, yo lo explico en el contexto de la PNEI y desde allí como la actividad de nuestras hormonas pueden modificar el comportamiento. Acordémonos que los chakras son la experiencia de tener sistema nervioso y glándulas endócrinas y no poder explicar sólo por un nervio o solo por una hormona cómo nos sentimos. El concepto de chakras es muy práctico para mostrar cómo creamos nuestra personalidad desde la experiencia de nuestra biografía y cómo esto afecta nuestra biología con el paso de los años.

¿Y vos no estuviste en charlas con gente que hace este tipo de técnicas de descodificación biológica?

Sí, y cada uno puso su punto de vista, y desde mi mirada budista estoy siempre abierto a lo que otra persona pueda presentar, aprendo de todo y de todos. Yo comparto algunos puntos de estos sistemas, pero cuando vamos a los actos psicomágicos (acciones que se hacen con papeles escritos, cartas, muñecos, etcétera) con en fin de “sanar la enfermedad” ahí me pierdo.

Yo he hecho descodificación para mi tumor cerebral por ejemplo, y aunque seguí al pie de la letra el procedimiento propuesto por la persona con la que hice la consulta, a los pocos días terminé en el quirófano. La respuesta que me dio una escuela de España al respecto de mi experiencia fue que “era mi responsabilidad, que yo no lo había hecho seguramente bien y que quizá yo no quería curarme de aquello que me había causado a mi mismo”.

¿Vos qué pensás al respecto de la responsabilidad de cada uno sobre sus enfermedades o las cosas que le pasan en su vida?

Horrible hacer a la víctima de un abuso por ejemplo responsable de eso. No creo en el “acuerdo de almas” para atravesar juntos una experiencia física en este mundo, simplemente porque soy budista. Sé que la energía que me constituye ha formado parte de algo antes (y esto lo dice la física, no tiene nada que ver con la reencarnación) y también sé que la experiencia que uno vive como niño no es su responsabilidad… y que puede hacerse algo con ella como adultos.

No creo que la gente “se haga un cáncer”, aunque veo gente que no se cuida y se trata mal y termina enfermándose. Inclusive he visto gente enfermar y sentirse bien porque comenzó a recibir la atención que quería de su entorno. Me parece que sobre simplificar da la sensación de poder, de control y de entender… todo es mucho más complejo que lo que esta pseudo ciencia dice (y la llamo pseudo ciencia porque habla con claridad científica, usando términos científicos, pero no tiene método científico).

¿Cómo explicas la gente que se cura o que sana de casos muy complejos con el poder de su mente y a través de estas técnicas?

Yo creo en el efecto placebo, creo que el pensamiento tiene cierto poder sobre la materia. Es decir, yo puedo hacer una buena comida con lo que tenga en la heladera, pero no voy a poder hacer sushi con una lechuga y una lata de choclo: hay personas que tienen en si mismas la receta que necesitan para lo que les sucede y tienen forma de llegar a usar esos recursos, otras no tienen lo que necesitan y aunque aprendan los recursos el cuerpo no puede repararse ya a si mismo. Es como llamar a los bomberos para apagar un fuego y creer que por que vengan y lo apaguen todo lo que se quemó se va a recuperar: algunas cosas podrán limpiarse, pero algunas de las que se comió el fuego no podrán ser ya útiles.

Para terminar ¿qué aconsejas que la gente haga cuando tiene un diagnóstico difícil y quiere comprenderlo mejor?

Creo que sanar es integrar lo que me sucede con quien soy, no verme como el síntoma solamente. Más allá de eso, conocer cómo enfrento esto emocionalmente, entender qué mecanismos pueden haber creado el desequilibrio (si existe una explicación cierta y probada) puede ayudar a poner todos mis recursos a favor de lo que tengo que atravesar.

Hay algo que es muy importante: crear una narración alrededor de un síntoma para hacerme sentir en control, es algo que da tranquilidad, pero que después genera mucho sufrimiento. Yo he pasado por todos estos tipos de terapias y las he estudiado con el afán de controlar mi propia experiencia. Esto me hizo cambiar la forma de relacionarme con diferentes personas de mi círculo íntimo sólo por ser vistas por estas técnicas como las “causantes” de mis males. Esto terminó poniendo un montón de pensamientos mágicos, erróneos y sufrientes en mi mente, es lo que se llama iatrogenia (daño involuntario causado por un médico o terapeuta como parte del supuesto proceso de curación o recuperación de la salud). Este sufrimiento vino poco después de haber “encontrado la solución”.

Mis palabras finales es que nunca creas en algo que no puedas probar y que desconfíes de algo que brinda una experiencia muy diferente a dos personas distintas. Y en plan de desconfiar, ni siquiera creas en lo que yo digo: una mente crítica y desapegada sufre menos que una crédula y apegada a las soluciones mágicas.

Si llegaste hasta aquí y querés escucharme en el podcast hablando sobre el tema, dale play a esta lista

14 comentarios en “Emociones y salud

  1. Hola Lucas! Lamento la experiencia que tuviste con la corriente Bio que usaste. Hace 7 años que me dedico a estudiar prácticar y vivir de la Biodescodificación, puntualmente de una rama que no se adjudica un método científico sino humanista cómo lo es la Bioneuroemoción. En mis 7 años he pasado por varias etapas como vos! Y coincido plenamente con vos que los diccionarios y los actos psicomagicos son una suerte de controlar, pero poco de autoconocerse. Creo que tal cómo decís el Inconciente NO es lineal por lo que hay que tomar los diccionarios con pinzas. También fui fanático de esto en mis comienzos. Por suerte el método que aplicamos en Bioneuroemoción se adapta a la NO linealidad del inconsciente. En el punto que no creo coincidir con vos es que El desarrollo de consciencia de unidad entiende que como consciencia toda experiencia está necesariamente ligada a tu información, y es tu responsabilidad sanar, valiendote tanto se métodos internos como externos (operación y quirófano) no de manera lineal pero creo que si tus síntomas Físicos y conflictos siempre están ligados a tus emociones o información necesariamente dada para aprender. Hay ramas que se han ido flexibilizando y aceptando la No cientificidade de los hechos. De cualquier manera el psicoanálisis es una ciencia y sin embargo estamos en la misma. ¿Que es ciencia y que no? ¿Existe una sola experiencia? Y si te digo que me sané varias veces gracias al diccionario y otras varias No? Un abrazo grande

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    1. Compañero, estamos hablando de la misma. Yo me formé en España y me alegra que reconozcas que no tiene base científica y que está basada en creencias. El inconsciente no existe según el Budismo, lo que hay son pensamientos y acciones más o menos conscientes. Aseverar que todo tiene un plan anterior a la acción es temerario y basado en creencias indemostrables ¿como se sabe que es verdad y que no lo es? ¿Como se dilucida lo que la mente elabora para escapar de una situación de la verdadera causa si no hay evidencia? El Budismo no considera al psicoanálisis como una ciencia, y también lo he estudiado. La experiencia es lo que vale. Me preocupa que la gente crea que esta disciplina de alguna manera da información confiable sobre procesos que no explica ni conoce en sus mecanismos. Gracias por compartir tu sentir conmigo!

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  2. Hasta hoy no había leído un artículo tan claro, con una mirada científica y además unida a tu vivencia personal, tus estudios y tu práctica. Un verdadero tesoro, con el afán de hacernos VER e ir quitando capas de condicionamientos mentales. Muchas gracias!

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  3. Me estalló la cabeza… gracias Lu como siempre por hacerme pensar un poco más allá. Gracias por estar, por ser luz y por hacernos mirar dentro de la galera. Besos gigantes

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  4. No pude leer todo, no me da la vista,peto voy a seguir es más que interesante y difícil de entender, para mí y entonces más allá de lo que me toca vivir en segundo o tercer plano, te pregunto??
    Tu tumor Maik ,, era? Fue producto de la relación buena o mala familiar tuya.
    Cómo estoy en cama estoy leyendo bastante, espero no te sientas acosado, invadido etc. Gracias Lucas

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  5. Hola Lucas! Leo esto y siento alivio! Gracias! A partir de ataques de pánico que tuve hace unos años empecé una búsqueda intensa de terapias o cualquier cosa que me ayudara a entender qué me pasaba. En ese camino consulté a varias biodescodificadoras y seguí al pie de la letra varias recomendaciones. Nada de eso me sirvió. Me terminaba sintiendo culpable de no poder resolverlo “si la causa ya estaba a la vista”…con el tema de la pandemia donde muchos miedos volvieron fuerte volví a consultar tratando de encontrar la manera de no enfermarme gravemente y le pregunté a un par por qué algunas personas enfermaban tan graves y otras no tenían nada. Y la respuesta fue porque “tenían miedo y el miedo debilita y da tristeza y eso va a los pulmones”…y a mí eso me preocupó aún más!! Entonces no se puede tener miedo en medio de una pandemia, hecho insólito que en poco tiempo tuvimos que quedarnos en casa y llenarnos de alcohol y cuidados extremos??? Ahí es cuando dejó de cerrarme del todo este tipo de terapia. Porque me parecía muy lógico poder expresar mis miedos con mi antecedentes de pánico y no por eso estar “atrayendo un virus y dejándolo entrar”…Hasta le contesté a una de ellas diciéndole que poder expresar el miedo que uno siente también nos libera, de algún modo algo no queda oculto y es más sano. Y me respondió que era lo mismo!!!! Que tener miedo consciente o inconsciente te hacía candidato al covid…Evidentemente caí en malas manos pero lo peligroso es que una de ellas tiene una escuela de Biosdecodificación muy conocida en España…perdón lo extenso pero leer esto es un bálsamo. Gracias! 💜

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    1. Gracias por compartir María Clara, es muy valioso tu testimonio y creo ayudará a mucha gente a ver desde otro punto de vista esta experiencia. Te abrazo! Todas las emociones son buenas, el tema es no quedarse fijados en ella. El miedo garantiza la supervivencia, es nuestro mejor copiloto en la vida. Nuestra cabeza está hecha para sobrevivir ❤️

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  6. Dejo por aquí mi admiración por este tema que se abre a múltiples opiniones. Y admito que me reencuentro con mi antiguo escepticismo, que en mi historia siempre se ha representado como un “pivotear” entre la ignorancia y la imparcialidad, como un recurso que me exime de posibles cuestionamientos. Y así andamos, a mitad de caminode todo. Total… “depende de a dónde quieras ir”, me respondería el Gato de Cheshire, para finalmente decirme: “…tampoco importa demasiado en qué dirección vayas”.

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