Esta vez, es diferente. No por el número, si no por la sensación de que esta celebración realmente estaba fuera de todo plan.

Cuando somos pequeños, las celebraciones de cumpleaños son algo esperado: por la atención, por los regalos, por la expectativa que genera nuestro propio entorno, y también por compartir con nuestros amigos y compañeros.

En los festejos hay, en ese entonces, una sensación de hito, de logro que se alcanza.

En esta sociedad que le da las espaldas a la adultez, pasados ciertos mojones, a casi nadie le interesa ya ni la torta, ni las velas, ni las fiestas. A algunos aún les interesan los regalos, y otros ya no quieren ver gente porque esos eventos les causan ansiedad social.

Mi abuela me hacía una torta, como la que pidiese, y en ese tiempo no se usaban otra cosas que las velas con forma de vela.

Como le sucede a muchos, llegué a una edad en la que mi cumpleaños se transformó en saludos y demostraciones de cariño. Un día en el calendario y un número más alto en la edad.

En el último tiempo, inclusive los saludos se transforman en mensajes de texto o audio, y ya no hay interacción, a veces ya ni reuniones.

En una sociedad que sobrevalora la juventud (todos somos o hemos sido jóvenes, no hay mérito en ello), dejar de ser joven se convierte en algo “a disimular”.

Este año cumplí 47. Lo curioso es que pensé que nunca iba a llegar a esta edad. Y es literal, cuando tenía unos doce años, estaba convencido que iba a vivir hasta los 46 ¡y casi lo consigo! En ese momento, inclusive mis padres eran menores y uno de mis abuelos había fallecido muy joven. La vida me parecía larguísima.

Este es el cumpleaños que “nunca debería haber tenido”, y sin embargo aquí estoy. Inclusive mi salud es mejor que antes, y mis ganas de celebrar.

Cuando se acaban las expectativas, cuando superamos todos los planes, empezamos a ver el regalo que es la vida, y lo poco que podemos hacer para controlar su existencia.

Sin ánimo de parecer excesivamente optimista, este año celebré, agradecí, y disfruté como nunca.

Superar esa loca barrera infantil, sumado al tumor cerebral que el año pasado casi me mata, da la sensación de “tiempo extra”, aunque claramente es una ilusión.

La vida es muy frágil, y toda existencia es para celebrar… los nacimientos, los cumpleaños, los que se van de repente o despidiéndose.

Mis arrugas y mis canas dan testimonio de mi viaje en este plano, de “lo que estoy durando”. Y mi yoga, mis escritos, mi festejar, mi compartir quizá de “cómo lo transcurro”.

Eso, la vida es muy frágil, no celebrarla, sería no reconocer el milagro.

Contra el tiempo perdemos todos, así que mientras estemos aquí, demos señales de vida.

11 Replies to “Cumplir años y celebrarlos”

  1. A celebrar entonces!!Feliz de haber podido romper con ese mandato “autoimpuesto”? de no pasar mas allá de los 46, te celebro y agradezco también por tenerte de compañero en esta Vida!!

    1. Celebro con vos también Angie!! Feliz de darme cuenta del enorme poder que tenemos sobre nosotros y sobre cómo muchas de estas cosas se forjan!!!

  2. Leerte es reconocer la inmensidad de las palabras y lo que ellas reflejan….tu vida. Tu milagro y el de todos nosotros…. todos somos uno y mucho de las cosas que te pasan me pasan. No juzgar ni juzgarme. Abrazar lo que hay, agradecer y de ahi empezar a constituir . Gracias gracias gracias por tu generosidad!!!!!

    1. Gracias a vos Júlia por compartir camino y reconocer ese resonar en lo que hacemos… abrazarnos a nosotros mismos para construir desde esa base! Un abrazo enorme y gracias a vos de nuevo Juli!!!

  3. Lerda para ir leyendo tantísimo… Agradecida siempre por lo que traen tus palabras, claro que sí… Festejar la vida, este momento, aun me cuesta auto-festejarme, más si amo festejar la vida…

  4. Por alguna causalidad hoy pude leer. Tus vivencias Lucas. En menos de un mes cumplo mis 58 años.
    Y uno comienza a ver la vida como un regalo.
    Cada dia que despierto. Doy gracias por poder vivirlo.
    Eso no quita que me enoje. Sienta dolor. Pena.
    Pero eso significa estar vivo.
    Y depende de nosotros como vivirlo.
    todavia sigo en el aprendizaje.
    Gracias y Namaste

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