De chicos (y de grandes) nos hicieron creer que hay UNA persona para cada uno “allí afuera” y que en algún lugar nos está esperando.

Es como si nuestro destino estuviese escrito, y el amor de nuestra vida estuviera decidido allá arriba. Esto también vale para quienes sienten que ese amor no existe, o les han dicho que pasarán la vida solos, que no son amables, que por ser del modo que son nadie los querrá nunca. Extrañas certezas que nos ponen en la cabeza, no?

Esperamos ese amor al primer flechazo, y que esa persona se convierta en “todo aquello que nos falta”, que complete ese vacío, que lo haga como si hubiera estado diseñada para satisfacer ese deseo… creo que al verlo así, es fácil darse cuenta que esa persona no existe.

No es que no tengamos ese deseo, queremos la solución mágica, el amor a medida, el compañero perfecto.

De pronto, quizá, conozcas a alguien que encienda todas tus alertas, te haga vibrar por dentro. Eso, decía Eduard Punset, es un montón de química y búsqueda de sentido en un encuentro en donde las hormona, neurotransmisores, y nuestra mente buscan patrones y quieren “darle sentido” a todo. Realmente QUEREMOS que esa sea LA persona, es un salto químico para hacer la apuesta de dedicarnos a este Ser y a nadie más, queremos que la búsqueda termine

¿Esa “ilusión” significa que hemos encontrado a nuestra alma gemela? Creo que al verlo en estas palabras, puede ser más fácil reconocer que quizá es más nuestra voluntad y nuestra química que otra cosa.

Y esa química es tan poderosa que en medio de todas esas coincidencias increíbles que tenemos con quien acabamos de cruzarnos, cuando aparece la primera diferencia, no nos importa nada ¿Pasa demasiado tiempo en el baño? ¿Se mira demasiado al espejo? ¿No practica meditación? ¿No recicla? ¿Come carne? ¿Odia “La casa de papel”?

Quizá llegues a pensar que estas diferencias son terribles, que el hechizo se ha roto, que existe alguien más perfecto que este ser (que ya no es tan adorable) ¿Existe? ¿Estás perdiendo el tiempo con él?

Quizá no, quizá hay que alimentar aquello que nos une, porque… “oh sorpresa”, las almas se vuelven gemelas.

Compartimos gustos musicales, las tradiciones de la familia del otro, vamos a la cama juntos o vemos una serie, hasta vamos a la playa cuando lo que nos gustó siempre fue la montaña… hasta disfrutamos descubriendo con el otro.

De a poco nos encontramos coincidiendo en lo que nos gusta comer de postre, o sobre aquella idea política que antes podíamos llegar a aborrecer.

Y así, sin darnos cuenta casi, nos vamos convirtiendo en gemelos, en almas que resuenan, y hacen su camino juntas… ¿Por cuanto tiempo? Por el que dure el camino.

De eso se trata, de alimentar la coincidencia, de resonar con el otro, de compartir el camino, de “hacerse gemelos” en la diferencia enriqueciéndonos del otro.

Tu si tu alma gemela aún no existe, podés empezar a crearla ahora.

9 Replies to “Tu alma gemela no existe”

  1. Precioso!! Es maravilloso ir sintiendo esa unión con la otra persona e ir encontrando en esas diferencias algo que una día a día con amor 😊🌼

    1. Gracias compañera! Lindo compartir con vos. Invertir en lo que nos une!! Un abrazo muy muy grande para vos!!

  2. Hemos perdido constancia e ‘idealizamos’. Pero somos seres de creación y cómo no vamos a crear y nutrir una relación sana y en armonía. Gracias por tus reflexiones-enseñanzas.!

  3. Que hermoso!!!! Es tan real !!! Así vivo con esa alma que se fue volviendo mi compañere de vida !!!!COMO tantas otras almas !!!!!

    1. Qué lindo!! Algunos se enojan porque hablo en contra de las almas gemelas en el sentido romántico, jaja… es más empoderador saber que el amor lo creamos nosotros!!!

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